Spanish English French German Italian Portuguese Russian
Compartir esto...

Segunda Sección. EL PROCESO DE CIRCULACIÓN Y LAS FORMAS DEL MERCADO. VIII. Las relaciones económicas y el proceso de circulación.

Versión en PDFVersión en PDF

 

29.- En la sección primera expusimos lo que podría considerarse como una teoría general de la producción, y nos proponemos ahora examinar un conjunto de cuestiones que podrían asumirse en términos de una teoría general de la circulación económica. Al hacer esta distinción, que completaremos en la tercera sección dedicada a las cuestiones centrales de una teoría general del consumo, no olvidamos su carácter puramente gnoseológico, pues en los hechos y en la vida misma de la economía, la producción, la circulación y el consumo están indivisiblemente unidos. En efecto, en la producción se dan movimientos de circulación y consumo, el consumo y la producción son momentos del proceso de circulación, y la producción y circulación a menudo se verifican en el mismo proceso del consumo. Se trata, pues, de aspectos no separados aunque distintos de un mismo proceso económico global. Una visión sintética del conjunto la podremos alcanzar sólo después de haber "procesado" analíticamente sus distintas partes, aspectos y dimensiones.
 
De manera preliminar, al hablar de "producción" individuamos los principales fenómenos de transformación que experimentan los elementos sustantivos participantes en la economía, desde que se incorporan al proceso económico como recursos, hasta que se configuran como bienes o servicios aptos para satisfacer necesidades humanas. La esencia de tal proceso es la combinación de los factores en unidades económicas y las actividades de éstas en la elaboración de los productos. Tal proceso involucra numerosas relaciones, y especialmente las que vinculan a los sujetos con los factores y productos, y las que derivan de la combinación de los factores entre sí.
 
Con el término "circulación"desplazamos la observación hacia los flujos de dichos elementos sustantivos desde unos sujetos económicos a otros, en ese movimiento incesante y circular (en cierto modo) que lleva al establecimiento de relaciones económicas transitorias y permanentes entre los sujetos que participan en la economía. La esencia del proceso de circulación es la asignación de los recursos y factores económicos a las distintas actividades y sujetos que los utilizan, y la distribución de los productos entre quienes los han de consumir. Evidentemente, tal proceso involucra también a los elementos sustantivos de la economía e implica en ellos determinadas transformaciones, pero todo ello desde el punto de vista de su movimiento económico, es decir, en cuanto fluyen.[1]
 
Utilizamos los términos "circulación", "asignación" y "distribución" en sentidos parecidos a los convencionales en la ciencia económica, pero con algunas precisiones que es conveniente dejar explícitamente enunciadas. Para darle mejor aprovechamiento a los términos, englobamos con el término de "circulación" tanto los flujos de recursos y factores como los de productos, especificando los primeros como "asignación" y los segundos como "distribución". Además, el concepto de "proceso de circulación" adquiere en la teoría económica comprensiva un carácter general que no suele tener en la disciplina económica, donde se habla de la circulación para referirse exclusivamente a los flujos del mercado de intercambios, o incluso -en algunas versiones- más restringidamente a la circulación del dinero.
 
Los Libros primero y segundo de esta obra estuvieron dedicados principalmente a cuestiones propias del proceso de circulación, de manera que aquí podremos abocarnos a una presentación de la circulación en su conjunto, y a completar el análisis de algunas cuestiones específicas.
 
El proceso de circulación tiene dimensiones macroeconómicas, en el sentido que en él se integran los hechos y procesos de toda la economía y se establecen los nexos que relacionan al todos los sujetos y elementos que forman parte de una formación económico-social determinada, e incluso mas allá de ésta, a todos los sujetos y elementos económicos de la sociedad humana en general. Ahora bien, como todo proceso macroeconómico, el de circulación está constituido por una inmensa cantidad y variedad de hechos, fenómenos y realidades microeconómicos, desde los cuales debemos comenzar el análisis.
 
El hecho microeconómico elemental del proceso de circulación es el flujo económico, entendiéndose por el cualquier movimiento o transferencia de un bien económico desde un sujeto a otro. Todo flujo económico implica el establecimiento de relaciones entre los sujetos que en él participan, las que pueden asumir diferentes formas y contenidos. Las denominamos "relaciones económicas", y son todas aquellas relaciones que se establecen entre distintos sujetos económicos, cuando entre ellos fluyen o se transfieren bienes (factores o productos), en cualquiera de los momentos del circuito económico y como resultado de la actividad de alguno o de varios sujetos.
 
Identificamos las relaciones económicas precisamente porque se constituyen en y por el hecho mismo del fluir de los factores y bienes. Constituyen la "unidad de sentido" y la esencia misma del proceso de circulación. Así, el principal concepto microeconómico de la circulación es el de “`relaciones económicas", el conjunto de las cuales constituye el "mercado determinado", su principal concepto macroeconómico.
 
Junto a las relaciones técnicas y a las relaciones institucionales que identificamos en el proceso de producción, las relaciones económicas que observamos en la circulación configuran los principales tipos de nexos que vinculan a los elementos sustantivos que participan en la economía. Hemos reservado para las últimas el termino de "relaciones económicas", porque es por su intermedio que se entrelazan y articulan las distintas actividades, funciones, sujetos y elementos constitutivos de la economía, dando lugar a aquél movimiento o dinamismo general de la economía que denominamos circulación.
 
Relaciones económicas de este tipo se dan, en efecto, en los siguientes momentos y fases del proceso económico:
 
a) En el movimiento de incorporación de los factores económicos a las empresas. Cada vez que un recurso o factor es convocado a participar en una empresa y entra de hecho en ella, se verifican flujos que dan lugar al establecimiento de relaciones económicas, en este caso, entre el organizador de la empresa y el propietario del factor en cuestión. El conjunto de todos estos flujos de factores es constitutivo del complejo proceso de asignación de recursos y factores, de manera que podemos ver y comprender dicho proceso en cuanto constituido por innumerables relaciones económicas elementales.
 
b) En los flujos de bienes que se dan dentro de las unidades económicas entre los sujetos que participan en su operación y que se benefician de sus resultados. Como hemos visto, la actividad económica ya a nivel de las empresas no es sólo un conjunto de "aportaciones" sino también de "retribuciones". Y cada vez que se aportan y que se remuneran los factores (sea en forma de salario, renta, interés, participación, derechos, etc.) o que se distribuyen los beneficios y excedentes producidos, se establece algún tipo de relaciones económicas. El conjunto de todos estos procesos de remuneración de factores y distribución de excedentes ha de ser visto y entendido, pues, como constituido por innumerables relaciones económicas.
 
c) En los flujos de bienes que se dan entre las distintas unidades económicas. Cada vez que se verifican flujos de recursos o de bienes de unas empresas a otras, cada vez que se intermedian factores entre distintos sujetos de actividad económica, cada vez que se establecen contratos, convenios, compromisos de producción, de ventas, de crédito, etc. se están configurando relaciones económicas. El conjunto de todos los procesos de intermediación que se dan en las economías han de comprenderse, también ellos, como constituidos por innumerables relaciones económicas.
 
d) En los flujos que conducen los bienes económicos hasta quienes los consumen. Cada vez que los bienes y productos terminados fluyen desde las empresas hasta los consumidores, pasando por distintos canales de distribución, se verifican relaciones económicas entre los sujetos participantes. Así, el complejo proceso de distribución social del producto y de la riqueza, que determina que los distintos sujetos, grupos sociales y sectores económicos tengan una participación diferenciada en los bienes y servicios producidos en una economía determinada, debe ser visto y entendido en cuanto conformado y procesado por estas relaciones económicas.
 
Podríamos habernos ahorrado esta elencación diciendo que las relaciones económicas son aquellas constitutivas de los distintos mercados de bienes y factores. No lo hemos hecho porque el concepto convencional de los mercados deja fuera de análisis importantes flujos y relaciones económicas. Si queremos una formulación unificada y sintética de los distintos ámbitos en que se verifican relaciones económicas, podemos decir que es mediante estas relaciones que los recursos, factores y bienes van pasando de unos sujetos y organizaciones a otros, desde que se integran al circuito económico hasta que salen del mismo. El conjunto de este proceso, en el que podemos distinguir los cuatro momentos anotados, es constitutivo del espacio teórico que denominamos "circulación". 
 
 
30.- Nuestros análisis microeconómicos nos permitieron identificar y distinguir varios tipos de relaciones económicas. Las principales son: relaciones de intercambio, relaciones de donación, relaciones de reciprocidad, relaciones de comensalidad, relaciones de cooperación, relaciones de tributación, relaciones de asignación jerárquica, relaciones de incidencia redistributiva, y otras de menor importancia teórica y práctica como las relaciones de recompensa, gratificación, sorteo, robo, chantaje, etc.
 
Según el tipo de relaciones en que procedan los flujos económicos se derivan consecuencias notabilísimas en cada uno de los procesos de la economía. Lo podemos apreciar a través de una rápida visión panorámica de las mencionadas relaciones en los cuatro momentos o fases de la actividad económica en que acabamos de observarlas.
 
Los factores que necesitan las empresas se encuentran diseminados por toda la economía; algunos de ellos están siendo actualmente empleados por alguna unidad económica, mientras otros se encuentran desocupados, disponibles para su utilización por quienes puedan organizarlos. Pero todos estos factores son siempre de alguien, de algún sujeto individual o colectivo, que puede decidir sobre ellos y aceptar o no que se integren a unas u otras unidades económicas. Estas, pues, deben convocarlos, para lo cual deberán despertar el interés de las personas que los poseen y ofrecerles las condiciones, recompensas y motivaciones que los muevan a colocar esos factores en esas unidades y no en otras. Este proceso de "convocación" y de "colocación", con los correspondientes bienes que fluyen y vínculos que resultan entre los sujetos participantes, adopta modalidades muy diferentes en los distintos tipos de relaciones económicas.
 
Los empresarios pueden adquirir los factores de terceros, pagando por ellos un valor que satisfaga al ofertante. A través de estas relaciones de intercambio se compran máquinas y equipos, se contratan operarios, gerentes y administradores, se obtiene asistencia técnica y asesorías profesionales, se consiguen créditos, se mejora incluso el ambiente comunitario de la empresa.
 
Las unidades económicas pueden también recibir los factores por donaciones que les hacen los poseedores de los factores en base a distintas motivaciones. Así obtienen gratuitamente equipos, dinero y otros bienes, se benefician de trabajo voluntario, consiguen asistencia técnica, participan en cursos de capacitación profesional y administrativa, reciben apoyos solidarios y ayudas en su desarrollo comunitario.
 
Un tercer camino por el que los factores económicos llegan a las empresas son las asignaciones, subvenciones y aportes que reciben del Estado y de las instituciones públicas, como parte de planes de desarrollo, de programas de fomento, de políticas de redistribución de ingresos o de reformas estructurales, o simplemente por la asignación de recursos presupuestarios. Por esta vía las empresas pueden obtener asistencia técnica, créditos subvencionados, facilitaciones administrativas, perfeccionamiento de la fuerza de trabajo, y otras garantías y beneficios.
 
Otro camino para la convocación y colocación de factores en las empresas es la asociación directa entre los sujetos que los poseen, con el propósito de constituir una unidad de operación y gestión cooperativa o comunitaria entre los participantes. Puede haber asociación entre poseedores del factor financiero, o de fuerza de trabajo, de medios de producción, de capacidades técnicas y administrativas, de energías solidarias; y también puede haberla entre aportadores de distintos factores, de modo que se constituyen sociedades en que participan como titulares personas que hacen diferenciadamente aportes de dinero, trabajo, administración, etc.
 
Por último, las empresas pueden beneficiarse con factores que recaen sobre ellas como incidencias resultantes de actividades y decisiones de terceros, especialmente de grandes sujetos como el Estado, grupos monopólicos, centros de investigación, etc. La difusión de tecnologías, la adopción de nuevos métodos de administración, beneficios financieros, disminución de costos de factores, mejoramientos en el clima social de la empresa, pueden ser el resultado de estas incidencias redistributivas.
 
Pues bien, si observamos los ejemplos puestos para cada una de las vías de incorporación de factores a las empresas se podrá notar que la calidad, las características y el contenido mismo de esos factores serán distintos según la relación económica por la que hayan sido obtenidos. Por ejemplo, una asistencia técnica contratada en el mercado de intercambios probablemente proceda con criterios distintos que una obtenida en una institución de servicios solidarios gratuitos, o que una proveniente de servicios públicos; lo que puede exigirse a un trabajador contratado es distinto a lo que puede aportar un trabajador voluntario, o un socio de la empresa; el factor administrativo será sustancialmente diferente si lo aporta un ejecutivo contratado o si el grupo de socios cooperantes desarrolla colectivamente capacidades de gestión mediante cursos de capacitación; el "factor C" que se desarrolle en una empresa en base a la contratación de psicólogos o a la realización oficial de una fiesta anual de la empresa, no tendrá el mismo sentido y carácter que el que se desarrolle mediante una experiencia colectiva de apoyo mutuo frente a una necesidad compartida; y así en muchos casos.
 
Si de este nivel microeconómico pasamos a considerar el proceso de asignación de recursos en la economía global, convendremos que la cantidad de recursos que se activen económicamente, el grado de intensidad en que cada uno de ellos sea empleado, los Sujetos y tipos de empresas que tengan mayores facilidades para incorporarlos, y la utilización que se haga de los recursos y factores disponibles, resultarán ser muy distintos según cuáles sean las relaciones económicas que en esa economía predominen. Conclusiones similares podemos obtener respecto a los flujos que se dan al interior de las unidades económicas entre los sujetos que participan en su operación. La actividad económica conjunta de todos ellos, en una unidad de operación y gestión, supone el mantenerlos unidos e integrados en la organización; se establece en cada empresa, así, un complejo sistema de relaciones económicas entre esas personas, a través del cual fluyen las aportaciones y retribuciones. Pues bien, esos aportes pueden ser dados voluntariamente, exigidos conforme a contrato, regulados por normas generales, fluir libremente por motivaciones comunitarias, etc., y también el producto de la actividad, sea en términos físicos o de valor monetario, puede ser repartido entre los participantes de acuerdo a contratos pactados precedentemente, a prorrata o en proporción a las operaciones efectuadas por cada uno, en conformidad con algún criterio igualitario, según las distintas necesidades de cada uno, o en base a algún sistema complejo en que se combinen varios de esos criterios.  
 
Estas distintas relaciones económicas impactan la vida y operación de las empresas. Será distinto su resultado económico, la cantidad y calidad del producto generado, la productividad de cada factor y de su operación combinada, y serán distintas las relaciones humanas y sociales que se manifiesten: el grado de conflictualidad interna, la integración funcional y jerárquica de sus componentes, el clima social, las formas de convivencia, el grado de autoritarismo, los niveles de participación en las decisiones, etc.
 
Si consideramos el proceso de aportaciones y retribuciones a nivel macroeconómico, también advertimos que los niveles de conflictualidad son muy diferentes según las relaciones económicas que predominen. Los sujetos poseedores de factores se organizarán de distinto modo para defender sus intereses, o para coordinar sus esfuerzos. Por ejemplo, el tamaño, la fuerza y las características que adopten los sindicatos, los gremios empresariales, las asociaciones de técnicos y profesionales, etc., y el modo de sus recíprocas relaciones, serán notablemente distintas si en las empresas predominan relaciones contractuales de intercambio, relaciones cooperativas, relaciones burocráticas fijadas en base a asignaciones jerárquicamente planificadas, etc. De esas diferentes relaciones económicas derivarán también economías con una distribución de los ingresos más igualitaria o más concentrada, con mayor o menor cantidad de personas y grupos excluidos o marginados, con diferentes grados de homogeneidad y diferenciación social.
 
Si observamos ahora los flujos de bienes y factores entre las   empresas, que se complementan, compiten y articulan configurando sectores económicos y ramas productivas, descubrimos similares diferenciaciones. Aquí los sujetos de las relaciones son las empresas, y los bienes que fluyen son los factores que unas poseen en cantidades excedentarias y otras necesitan, y los productos que unas elaboran y otras demandan como insumos. Las transferencias í de tales factores y productos pueden hacerse directamente mediante relaciones bilaterales entre las empresas interesadas, o bien a través de empresas intermediarias y de sistemas de intermediación, el más conocido de los cuales es el de intermediación financiera que opera en base a relaciones de intercambio. Pero este es sólo uno de los modos en que se efectúa la intermediación. Nosotros analizamos ampliamente en el Libro primero otro modo de intermediación de factores (incluido el factor financiero) al considerar el sistema o "mercado" de donaciones, donde los recursos fluyen desde los donantes (públicos y privados) hasta las organizaciones beneficiarias con la intermediación de agencias y i fundaciones, instituciones de servicio, grupos y centros de promoción, etc. Existen también las formas de intermediación cooperativa, que intentamos sistematizar con la idea de un mercado intercooperativo de factores constituido por una bolsa de valores cooperativos, un mercado de capitales cooperativos, una bolsa de trabajo cooperativo, y un servicio de fomento, programación y desarrollo tecnológico del sector cooperativos. [2] Con otra estructura muy distinta, en las economías centralmente planificadas los flujos de factores y productos entre las empresas se encuentran organizados en sistemas integrados por ramas y en otras formas de intermediación planificada.
 
Según cuáles sean los tipos de relaciones económicas predominantes en las transferencias entre empresas, será distinta la estructura del aparato productivo de la sociedad: con mayor o menor integración entre empresas de un mismo sector, con distinto nivel de autonomía decisional en cada empresa, con mayor o menor dinamismo e importancia de las empresas e instrumentos de intermediación, con distintas facilidades y obstáculos para el ingreso de nuevas unidades económicas, con diferentes grados de movilidad de los factores, con distinto desarrollo relativo de cada factor, con diferentes grados de integración de las empresas complementarias, con mayor concurrencia o concentración económica, etc.
 
Finalmente, si observamos los flujos de productos y bienes desde los productores a los consumidores, encontraremos también que proceden conforme a las más variadas clases de relaciones económicas, y que ello tiene consecuencias relevantes en distintos aspectos económicos. En efecto, los consumidores y usuarios de los productos, servicios y de cualquier otro tipo de bienes elaborados por las unidades económicas, pueden acceder a ellos y recibirlos de distintas maneras: mediante su compra directa en el mercado según las varias modalidades de intercambio que aceptan los productores, y pasando o no por la mediación de comerciantes; pero también pueden recibirlos gratuitamente en forma de regalos y donaciones, o bien como subsidios de varios tipos (de salud, vivienda, alimentación, becas de estudio, educación pública, etc.) provenientes de asignaciones presupuestarias y del " gasto social" público. Puede accederse al consumo a través de relaciones de comensalidad, de cooperación, de reciprocidad u otras de menor difusión.
 
La mayor o menor extensión de estas distintas formas de acceso a los bienes y servicios de parte de los consumidores y usuarios incide a nivel microeconómico en diferentes formas del consumo (por ejemplo, determinando preferencias por el consumo individual, grupal o social), y sobre todo en la mayor o menor distancia que se dé entre la producción y el consumo, en la mayor o menor cantidad de intermediarios, en el modo de satisfacción de las necesidades mismas (lo que profundizaremos más adelante al examinar las necesidades y el consumo); y a nivel macroeconómico en distintas estructuras de la distribución del ingreso y de la riqueza, en diferentes composiciones de la demanda global de bienes y servicios, y con ello en distintas composiciones de la producción.
 
En síntesis, el modo de los flujos y el tipo de relaciones económicas que se establezcan con ellos son económicamente decisivos. De estas relaciones dependen, en general, que bienes económicos fluyen y en qué cantidades, que sujetos (personas, organizaciones y grupos Sociales) se constituyen como aportadores y beneficiarios de los bienes y factores, y con que procedimientos y ritmos se verifiquen las transferencias. Todo parece indicar, en efecto, que unos tipos de sujetos participan mejor y más activamente en el proceso cuando éste se realiza conforme a determinado tipo de relaciones económicas, mientras que otros sujetos ven facilitada su participación y se adaptan mejor a otras relaciones económicas. Del mismo modo, determinados bienes (tanto factores como productos) se movilizan y transfieren más fluidamente por unas relaciones que por otras, mientras que otros lo hacen mejor por relaciones distintas.
 
Pero no es sólo esto. Sucede que los mismos factores y productos al pasar a través de determinadas relaciones económicas experimentan ciertas modificaciones y se transforman parcialmente. De hecho, lo que sale de un sujeto económico no siempre es exactamente lo mismo que recibe otro: el bien económico cambia parcialmente entre el inicio y el término del flujo; y a tal modificación no es ajeno el tipo de relaciones económicas por el que el flujo procede. Podría decirse, en tal sentido, que si bien las transformaciones principales las experimentan los bienes económicos durante los procesos de producción (en que se elaboran) y de consumo (en que se utilizan), también experimentan cambios durante el proceso de circulación. Muchos de estos cambios los acabamos de anotar.
 
 
31. En su paso a través de las relaciones económicas se verifican esos cambios en el "contenido" de los bienes y factores que fluyen y de los sujetos que participan en las transferencias. Pero aún más importantes que ellos son aquellos cambios que podemos considerar como diferencias de forma económica a los que nos referimos en el Libro primero cuando señalamos el carácter "sistémico" de la diferenciación entre los tipos de relaciones económicas. Afirmamos, en efecto, que en las distintas relaciones económicas los bienes económicos que se transfieren adoptan una distinta forma económica, al mismo tiempo que los sujetos que participan en la relación asumen una diferente figura económica. [3]
 
Veíamos, en efecto, que en las relaciones de intercambio los bienes que se transfieren adoptan la forma económica de mercancías, mientras que los sujetos participantes se presentan bajo las figuras económicas de comprador y vendedor (demandante y ofertante). En las relaciones de donación, en cambio, los bienes que se transfieren asumen la forma de regalos o donaciones, y los sujetos la figura de donantes y recipiendarios (o beneficiarios). En las relaciones de comensalidad los bienes se presentan como bienes de libre disposición y uso común, y los participantes como comensales. En las relaciones de cooperación los bienes tienen habitualmente la forma de cuotas o acciones, y los sujetos asumen la figura de socios, cooperantes o asociados. En las relaciones de tributación los bienes son tributos, impuestos y contribuciones, y participan sujetos contribuyentes y recaudadores. En las asignaciones jerárquicas encontramos activos que se transfieren bajo la forma de ítems presupuestarios, asignaciones u otras, y los participantes son organismos oficiales, funcionarios, etc. No escaparán al lector las profundas implicaciones que tales diferencias tienen tanto para la teoría como para la práctica económica.
 
Si buscamos el significado profundo de estas diferentes "formas" económicas que asumen los bienes en el curso de su circulación, veremos que se trata en lo fundamental de distintos modos de valoración y cuantificación de esos bienes por los sujetos participantes en la relación. Una mercancía es valorada de distinto modo que un regalo, que un bien de libre disposición y uso, o que un ítem presupuestario. Como consecuencia de esas distintas valoraciones, esos bienes son también diferentemente medidos y cuantificados.
 
Análogamente, si analizamos el significado de las diferentes "figuras" económicas que asumen los sujetos en las varias relaciones económicas, vemos que en los distintos casos esos sujetos se presentan con distintos atributos, toman decisiones con distintos criterios y racionalidades, y en su acción y relación expresan diferentes valores y cualidades morales. En efecto, el vendedor y el donante, el comprador y el demandante de donaciones, el contribuyente y el recaudador, se hacen presente en la relación económica con diferentes atributos, cualidades, valores ya lógicas de comportamiento. Una vez más se ve cómo y en que medida profunda la economía se encuentra penetrada y atravesada por la subjetividad social y por los valores y sentidos culturales.
 
De los aspectos señalados podemos concluir que las relaciones económicas se distinguen unas de otras de manera sustancial y significativa. Para tener una visión completa de las diferencias que hay entre ellas podemos clasificarlas según varios criterios.
 
Según la cantidad de sujetos que participan en la relación distinguimos: relaciones bipersonales, cuando intervienen solamente dos personas o sujetos económicos, como en la mayoría de las relaciones de intercambio y de donación. Relaciones pluripersonales, cuando participan varios o muchos sujetos económicos, como en las relaciones de incidencia redistributiva, en los sorteos, y en algunas relaciones de intercambio y de donación. Relaciones al interior de un sujeto colectivo, en que los flujos proceden entre los integrantes de un mismo sujeto económico, como en las de comensalidad y de cooperación. Relaciones de muchos sujetos individuales con un sujeto colectivo, como en las de tributación y de asignación jerárquica.
 
Según la dirección del flujo económico podemos distinguir: relaciones unidireccionales, cuando el flujo de bienes procede de un sujeto al otro, sin que se verifique contemporáneamente un flujo de otros bienes económicos en retorno; tales son las relaciones de donación, de tributación y de asignación jerárquica. Relaciones bidireccionales, cuando se verifican flujos recíprocos de bienes económicos entre dos sujetos, como momentos o partes de una misma relación económica; es el caso de las relaciones de intercambio y de reciprocidad. Relaciones pluridireccionales, cuando se dan simultáneamente varios flujos en dirección a distintos sujetos; pueden ser de varias clases: flujos que van de un sujeto hacia muchos, como en las relaciones de asignación jerárquica; flujos que van de muchos sujetos hacia uno, como en las relaciones de tributación; flujos que proceden entre muchos sujetos en varias direcciones, como en las relaciones de comensalidad, de cooperación y de incidencia redistributiva.
 
Según el sentido del flujo económico podemos distinguir: relaciones horizontales, cuando los sujetos se ponen a un mismo nivel, como en las de intercambio, de donación y de reciprocidad. Relaciones verticales, cuando entre los sujetos participantes se dan vínculos jerárquicos que determinan que uno de ellos se ponga por encima y tenga poder formal sobre el otro, como en las relaciones de tributación y de asignación jerárquica. Relaciones circulares, cuando los sujetos de la relación son más de dos y establecen entre ellos relaciones que podemos graficar con un círculo, como en los casos de relaciones de cooperación y de comensalidad.
 
Según la duración del nexo que se establece entre los sujetos de la relación. Con este criterio podemos distinguir: relaciones ocasionales, cuando el vínculo entre los sujetos dura tanto cuanto dura el flujo o transferencia de los bienes; es el caso de la mayor parte de las relaciones de intercambio y de donación, y a veces de comensalidad. Relaciones transitorias pero estables, cuando el vínculo entre los sujetos se mantiene más allá de la duración de los flujos mismos, de manera que entre los mismos sujetos esos flujos tenderán a reiterarse; es el caso de las relaciones de reciprocidad, de cooperación, y a veces de intercambio y de comensalidad. Relaciones permanentes, cuando los vínculos entre los sujetos de la relación económica se prolongan y consolidan, adquiriendo un carácter de permanencia más allá de las decisiones que los sujetos puedan tomar voluntariamente; es el caso de las relaciones de tributación y asignación jerárquica.
 
Según los contenidos y el sentido de los flujos inmateriales que acompañan a los flujos económicos. Como tuvimos ocasión de verlo al compararlas relaciones de intercambio y de donación,[4] los principales flujos inmateriales son los de información y de poder, y en las distintas relaciones económicas asumen características muy variadas y heterogéneas. Más que objeto de una clasificación, las diferencias que en este sentido ofrecen las relaciones económicas deben ser objeto de estudios particularizados.
 
Finalmente, y en cierto modo como consecuencia de todas las diferenciaciones expuestas, puede hacerse un clasificación de las relaciones económicas según el tipo y calidad de los vínculos que se establecen entre los sujetos participantes. Con este criterio podemos diferenciar: relaciones integradoras, cuando los lazos que unen a los sujetos resultan reforzados por la relación económica, suscitando nuevas y más estrechas relaciones futuras. Tales relaciones integradoras pueden subdividirse en dos tipos, según si la relación produce solamente un acercamiento entre los sujetos sin llevarlos a constituir un grupo u organización común, o si los lleva a constituir o a reforzar un vínculo organizativo por el que se constituyen como sujeto colectivo; en el primer caso encontramos las relaciones de donación y reciprocidad, y en el segundo las de comensalidad y cooperación. Relaciones competitivas y de negociación (que a veces llegan a ser conflictivas), cuando entre los sujetos se establece un vínculo basado en el recíproco reconocimiento de que tienen intereses particulares distintos, entre los cuales es preciso alcanzar un acuerdo y equilibrio, pero en que cada participante aspira a tener la mejor parte; evidentemente, es el caso de las relaciones de intercambio, y de algunas otras menores como las de compensación y sorteo. Relaciones de participación y subordinación, cuando uno de los sujetos de la relación es parte integrante del otro mayor, el cual se le presenta como un poder o autoridad al que se encuentra subordinado; es el caso de las relaciones de tributación y asignación jerárquica. En cualquier caso, el tipo y calidad de los vínculos que se establecen entre los sujetos que participan en las relaciones económicas debe ser objeto de más amplios y detallados análisis, los que -tal como los efectuamos en el Libro primero respecto a los intercambios y donaciones- pueden considerar varios ejes conceptuales; por ejemplo, igualdad - subordinación, indiferencia ­ compromiso, integración - conflicto, confianza - desconfianza, conocimiento ignorancia, identificación ­ diferenciación, autonomía - dependencia, etc.
 
Estas clasificaciones y otras que podamos hacer ponen de manifiesto aquello que hemos venido sosteniendo desde el comienzo, a saber, que los diferentes modos en que los flujos económicos proceden implican tipos de relaciones económicas que son sustancial y estructuralmente distintas, tales que cada uno de los elementos de la relación, a saber, los sujetos, los bienes económicos que fluyen, los flujos inmateriales que los acompañan, la dirección, duración y sentido de los flujos mismos, y los vínculos que se establecen, presentan rasgos propios tanto en los contenidos como en las formas. En base a este conjunto de diferenciaciones pueden representarse gráficamente los distintos tipos de relaciones económicas principales. Así presentamos en el Libro primero las relaciones de intercambio y de donación, y proponemos a continuación figuras simplificadas de todas las relaciones económicas importantes. Por cierto, de ello no esperamos más que una percepción intuitiva de cada tipo de relación económica y de las profundas diferencias que presentan. Terminamos el capítulo con un cuadro sinóptico de las relaciones económicas, que no tiene otra pretensión que la de darnos una visión simplificada del conjunto.
 
Figura 3
 
 
 
Figura 4
 
 
Figura 5
 
 


Figura 6
                                         
 
Figura 7
 
 


Figura 8
 
 
 


Figura 9
 
 
Figura 10
                                           
 
 


Cuadro1.
 
 
 
 
 



[1] Precisamente por tratarse de una distinción gnoseológica con fundamento en la realidad debemos ser consecuentes con ella a lo largo del análisis. Así, en esta sección nos centraremos en el estudio de los flujos ~ y transferencias de los bienes y de las relaciones que se establecen entre los sujetos en base a tales flujos, cuidándonos de no abordar temas que corresponde analizar en las secciones dedicadas a la producción, el consumo o el desarrollo. Hacemos esta advertencia porque las teorías económicas convencionales y también varios enfoques "alternativos" suelen entremezclar unos temas con otros, complicando más de lo necesario el tema de la circulación o distribución. Una vez que nos atenemos a la distinción señalada la problemática de la circulación -que por sí sola es suficientemente compleja- se despeja y simplifica significativamente, al no incluirse en ella cuestiones que ya analizamos (como las de la propiedad o la división social del trabajo) ni otras que examinaremos posteriormente (como la cuestión de las necesidades, la clasificación de los productos, o los temas de la acumulación y de la reproducción). 
[2] Cfr. parágrafo 16. 
[3] Cfr. Las Donaciones..., parágs. 3 al 13. 
[4] Cfr. Las Donacíones..., parágs. 10 al 13.