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PROLEGÓMENOS

A
Juan
Manuel
Pablo
Gabriel
 

Cuando está pronta la voluntad,
se acepta en la medida de lo que se tiene,
no de lo que no se tiene,
porque no se trata de que para otros haya desahogo
y para vosotros estrechez,
sino de que ahora, con equidad,
vuestra abundancia alivie la escasez de aquellos,
para que asimismo su abundancia
alivie vuestra penuria,
de manera que haya equidad,
según está escrito:
"Ni el que recogió mucho abundaba
ni el que recogió poco estaba escaso".

San Pablo, 2 Corintios 8, 12-15.

 PROLEGÓMENOS


Este Libro Primero de la obra Economía de Solidaridad y Mercado Democrático, es la continuación de un estudio iniciado en Empresas de Trabajadores y Economía de Mercado(*), tendiente a analizar críticamente las potencialidades que tengan distintas formas de acción y organización de la "sociedad civil", para desarrollar fuerzas propias y autónomas de respuesta a la crisis económico social contemporánea y de transformación histórico-política. Ello enmarcado en un proyecto intelectual más vasto, orientado a la búsqueda de una nueva estructura de la acción transformadora, capaz de integrar un sistema coherente de actividades tendientes a la democratización de la economía y del mercado, de la política y del Estado, del conocimiento y de la ciencia.

Siguiendo con la línea de trabajo iniciada con el estudio del cooperativismo y las empresas de trabajadores, me he propuesto aquí ampliar el campo de investigación al conjunto de las actividades económicas de carácter solidario desarrolladas por personas, familias, grupos, organizaciones, instituciones y fundaciones , que proceden conforme a modos de comportamiento y de relaciones distintos a los que predominan actualmente en las economías capitalistas y socialistas. Modos de comportamiento y relación que -por tanto- podríamos concebir al menos potencialmente como "alternativos", estando caracterizados por la intencionalidad de construir en la práctica social los valores de justicia, solidaridad, autonomía, cooperación, creatividad social.

Se despliega, a través de estas actividades y organizaciones, una significativa energía transformadora, de liberación popular, desarrollo comunitario, educación y autogestión, etc. Sin embargo, permanece la inquietud sobre su eficacia para resolver los problemas inmediatos que enfrentan, y sobre las potencialidades que tengan para generar un proceso de más largo plazo que impacte a la sociedad en su conjunto. ¿Pueden estas formas de acción superar sus actuales condiciones de subordinación y marginación, alcanzando las dimensiones, la autonomía, la centralidad suficientes para convertirse en prácticas sociales colectivas, fuerzas alternativas, gérmenes eficientes de una nueva civilización?

La respuesta requiere una indagación científica, rigurosa y minuciosa de las experiencias y relaciones económicas que componen la economía solidaria, de lo que son y proyectan ser, de su racionalidad específica: para distinguir lo coyuntural de lo permanente, lo accesorio de lo esencial, lo ideológico de lo verdadero.

El conjunto de formas y actividades económicas que considero como sujeto de estudio bajo la denominación de economía solidaria, ha suscitado en los últimos años el interés de antropólogos, sociólogos y economistas, que la han observado desde distintos puntos de vista, considerando partes más o menos agregadas de la misma bajo denominaciones tales como economía informal o popular, alternativa, a escala humana, paralela, invisible, cuaternaria, etc. Si éstas han despertado el interés de los estudiosos, es debido a su crecimiento efectivo, que pone de manifiesto la existencia de problemas sociales y económicos que transcienden la capacidad de comprensión de las teorías consolidadas, y a que se busca por su intermedio la indicación de caminos para enfrentar las "crisis" económicas, sociales y políticas, ante las cuales las respuestas tradicionales se muestran cada vez más insatisfactorias.

Tales estudios han constatado que existen dificultades para definir y conceptualizar este conjunto de organizaciones y actividades económicas; cuestión que habitualmente se resuelve relevando como elementos comunes a ellas su carácter "alternativo", el no estar sometidas al control del Estado, el no estar insertas en los procesos de acumulación capitalista, el no ser consideradas en la contabilidad oficial, etc. Todos estos, elementos que la identifican más por lo que no son que por lo que efectivamente representan.

Otra situación que ha sido relevada es la dificultad para evaluar, cuantificar y determinar los grados de eficiencia que tienen estas actividades y organizaciones económicas. Ellas a menudo no proceden a través de relaciones monetarizadas, y los instrumentos de medición económica que han sido construidos para determinar la eficiencia de las formas de economía capitalista y estatal no resultan adecuados. Frente a tal dificultad, las soluciones se buscan, generalmente, a través de los métodos estadísticos del análisis social, o mediante aproximaciones que adaptan indicadores "de mercado" a los que se pueda atribuir algún grado de equivalencia con las variables específicas de estas economías distintas.

Los desafíos que estas realidades plantean a la teoría no son sólo de identificación - conceptualización y de evaluación - medición; más allá de ellos, es preciso comprender el modo de operación particular de los distintos tipos de unidades económicas solidarias, el funcionamiento y la racionalidad de conjunto que caracterizan al sector económico resultante de la interacción entre sus variados elementos, y las formas y mecanismos de articulación de esta realidad económica con los demás sectores de economía privada y pública.

Todas estas cuestiones no parecen poder ser enfrentadas adecuadamente con los instrumentos analíticos de la ciencia económica dada, y requieren la reformulación de algunos de sus conceptos, la elaboración de otros y la construcción de nuevos métodos de evaluación . Así, el estudio de estas realidades debiera entregar como resultado no solamente un conocimiento de las mismas, sino también un nuevo planteo del problema económico y un nuevo despliegue de la ciencia de la economía como tal.

Por la naturaleza peculiar del fenómeno y por la carencia de adecuados referentes teóricos, es preciso partir estudiando las relaciones y unidades económicas elementales que componen la estructura y el proceso de estas actividades y organizaciones. Las dificultades que se han encontrado en los intentos de identificar y evaluar estas actividades provienen, en efecto, de que se ha querido comprender el fenómeno como un todo antes de examinar sus relaciones y comportamientos constitutivos, y de que se ha abordado el conjunto antes de disponer de los adecuados conceptos analíticos. No es de extrañar que procediendo así, se haya llegado a identificarlo en términos más descriptivos que teóricos, a conceptualizarlo por lo que tienen de distinto de las otras formas económicas y no por lo que tienen de propio y específico, y a evaluarlo utilizando instrumentos de medición que han sido elaborados para cuantificar formas económicas diferentes a las suyas.

En este sentido, nuestro intento teórico contradice la tendencia tan generalizada en los estudios sociales contemporáneos, de considerar las realidades macrosociales como totalidades en un esfuerzo por obtener conclusiones a las que se le pueda suponer o atribuir validez general; tendencia particularmente acentuada en aquellos enfoques que privilegian la "crítica" de la realidad y que se intencionan a definir y proyectar procesos de transformación estructural. Por dicho camino las elaboraciones suelen adquirir un marcado tono ideológico -la ideología puede definirse, precisamente, como "totalización pre-científica de la realidad"-, y los proyectos transformadores son formulados en términos radicales y globalizantes, pero encuentran dificultades insalvables para identificar realistamente las vías y formas de la transición hacia los modelos postulados en abstracto.

Partir del nivel microeconómico tiene, también a este respecto, un significativo valor, cual es el de identificar concretamente las organizaciones y actividades que cada persona y cada grupo concreto pueden desplegar en la dirección transformadora deseada; en efecto, las actividades prácticas y las unidades organizativas en que los sujetos despliegan sus acciones son siempre particulares y concretas.

Ahora bien, la identificación de las potencialidades de desarrollo de la economía solidaria y la comprensión de las energías que puede desplegar en un proceso de transformación y democratización de la economía y de la sociedad, requieren trascender el nivel microeconómico y acceder a la identificación de sus interrelaciones e interacciones con los demás sectores económicos. Se hace necesaria, pues, también la investigación macroeconómica, no sólo para comprender la inserción de la economía solidaria en el mercado determinado, sino también para descubrir los modos en que puede impactar a la economía global y participar en el desarrollo general. Acceder al nivel macroeconómico desde la economía solidaria, permite una comprensión de los problemas económicos globales distinta de la que ha sido posible partiendo desde la micro-economía de las empresas capitalistas. Las teorías del mercado y del desarrollo resultantes serán también distintas de las que hasta ahora ha formulado la ciencia económica, que es exigida y conducida hacia nuevas elaboraciones.

La proyección macroeconómica de las elaboraciones relativas al comportamiento, actividades y organizaciones solidarias, es relevante también desde el punto de vista del sistema de acción transformadora que buscamos. Si partir de las unidades de acción y organización es importante para identificar concretamente los medios prácticos a través de los cuales los sujetos reales puedan participar en la transformación general, alcanzar una visión global -estructural y de proceso histórico- de la transformación es indispensable para superar la subordinación y marginalidad de las experiencias prácticas concretas. Nuestra hipótesis es que las actividades y organizaciones económicas solidarias pueden significar algo más que un simple paliativo de los problemas sociales, o ser no sólo respuestas que solucionan problemas coyunturales -que por algunos son acusadas de amortiguar conflictos o descomprimir tensiones sociales que de otro modo podrían acumularse hasta emerger revolucionariamente-, sólo si las distintas acciones y organizaciones concretas se conciben a sí mismas y participan de hecho en un proceso de conjunto, claramente orientado en sentido transformador, que tenga un impacto creciente, cada vez más autónomo y central, sobre el sistema económico-político.

La transformación microsocial -al nivel de los comportamientos, las relaciones reales, las organizaciones de base e intermedias- se asocia de este modo a un proceso de transformación macrosocial que le otorga sentido -dirección y significado-; a su vez, la transformación histórica adquiere a través de la identificación concreta de las actividades y organizaciones que la realizan, la posibilidad de superar el abstractismo y utopismo que han sido tan corrientes y que han esterilizado las mejores energías transformadoras, que se frustran por la imposibilidad de construir en la práctica los postulados teoréticos.

El reconocimiento de las distintas relaciones económicas emergentes y el análisis de los procesos de desarrollo en curso, permiten postular que en el futuro predominarán las economías internamente diferenciadas, no sólo mixtas sino pluralistas. Para la comprensión de los problemas macroeconómicos y para la identificación de las políticas adecuadas de enfrentamiento de las actuales crisis, se hacen necesarios instrumentos de análisis económico que sean capaces de integrar la complejidad de las relaciones, estructuras y procesos reales, superando la unilateralidad que ha caracterizado a gran parte del pensamiento económico moderno y contemporáneo.

Si en el futuro predominarán las economías pluralistas, es preciso ir al fondo del estudio de las distintas racionalidades económicas y de su articulación, diversificando la microeconomía y desarrollando una macroeconomía comprensiva de la pluralidad. Nuestro intento consiste precisamente en formular un cuerpo de pensamiento económico, cuya coherencia no resulte de la absolutización de un enfoque unilateral sino del reconocimiento de la diversidad y pluralismo de las expresiones reales que forman parte de los mercados determinados.

Iniciamos este Libro Primero con el estudio de la donación económica, que constituye la forma más simple en que se manifiesta la gratuidad en la economía, uno de los componentes básicos de la economía de solidaridad. No obstante se trate de una "forma económica elemental", descubrimos en ella la complejidad del comportamiento donante, sus dificultades y problemas, sus diferentes manifestaciones y tipos. Al comparar la donación con el intercambio -forma económica elemental de la "economía de mercado", nuestra mirada se abre a la comprensión de los diferentes tipos de relaciones y flujos económicos a través de los cuales se verifica la distribución y circulación de la riqueza. Vemos así aparecer otras relaciones y comportamientos económicos, algunos de los cuales también ponen de manifiesto vínculos solidarios, como la reciprocidad, la comensalidad y la cooperación, mientras otros, como las tributaciones y las asignaciones jerárquicas, expresan más bien sujeción, dependencia y pertenencia a una sociedad global. Tras una rápida visión panorámica de los distintos tipos de actividades y unidades económicas que conforman el "sector" de economía solidaria, exponemos los principales rasgos que caracterizan la racionalidad especial de esta economía de solidaridad. El análisis se centra en seguida en el estudio particular del "mercado de donaciones", indagando en particular su modo de funcionamiento, sus problemas, su impacto en el modo de operación de las unidades económicas solidarias, la eficiencia y el tamaño óptimo de las instituciones donantes, y finalmente los modos y procesos mediante los cuales el "mercado de donaciones" puede ser perfeccionado.

La investigación continúa en el Libro Segundo, con el examen de los desafíos que plantea la economía solidaria a la ciencia económica; desde la óptica de la ampliación y reformulación del espacio teórico de lo económico, se propone una interpretación de la evolución y tendencias de la ciencia de la economía, y se abordan los grandes problemas teóricos que resultan cuestionados por la incorporación al análisis del sector solidario: el problema del valor y de los precios, la cuestión del mercado y de la asignación óptima de los recursos, el problema del crecimiento económico; el análisis de esta problemática conduce a una profundización de la teoría del mercado democrático que expusimos en Empresa de trabajadores y economía de mercado.

En el Libro Tercero la búsqueda teórica se extiende a la economía considerada en su conjunto, en un esfuerzo por comprender la conformación pluralista y diversificada de la macroeconomía, así como las diferentes articulaciones entre sus variados sectores y racionalidades. Se propone, en tal sentido, una teoría económica general que denominamos "comprensiva", que se despliega al nivel de los procesos de producción y sus formas de organización económica, de los procesos de circulación y las formas del mercado, y de los procesos de consumo y las formas de alcanzar el bienestar.

En el Libro Cuarto y último de la obra, se aborda la cuestión del desarrollo económico, entendido como el proceso por el cual los diferentes componentes de la economía despliegan armónicamente sus potencialidades. El análisis va recorriendo los procesos de producción, distribución y consumo, examinando sus respectivos modos de expansión, diversificación y perfeccionamiento, y deteniéndose en particular sobre los aportes que a ellos puede efectuar la economía de solidaridad. Se concluye con algunas consideraciones relativas a la práctica transformadora de la economía en la perspectiva de la democratización del mercado.


* Luis Razeto M. Empresa de trabajadores y economía de mercado. Para una teoría del fenómeno cooperativo y de la democratización del mercado, Programa de Economía del Trabajo, Academia de Humanismo Cristiano, Arzobispado de Santiago, Chile, 1982. (315 páginas).