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Introducción

El proceso de experimentación social de formas económicas nuevas, en el contexto del desarrollo de una economía popular de solidaridad y trabajo, ha dado lugar a variados modos de organización de unidades económicas, en los campos de la producción, la distribución y el consumo. En el ámbito de las unidades que producen y comercializan bienes y servicios, han surgido múltiples formas organizativas que se conocen bajo la denominación genérica de “talleres laborales”, expresión que abarca desde las microempresas familiares hasta las empresas de trabajadores, pasando por variadas formas de organizaciones económicas populares de producción y trabajo.

De todas estas formas económicas que han sido experimentadas, sólo algunas constituyen modos coherentes y racionales de organizar la actividad económica. En efecto, a menudo interfieren con la que podría ser una organización racional y eficiente, una serie de prejuicios, hábitos de comportamiento, concepciones ideológicas, apreciaciones subjetivas, etc., que producen distorsiones, generan conflictos innecesarios, dan lugar a ineficiencias de distintos tipos.

No pretendemos efectuar aquí una discusión teórica de los diferentes aspectos que apuntan a la racionalidad y eficiencia o, por el contrario, a la incoherencia e inadecuación, de las formas organizativas experimentadas en este contexto. El objetivo de este trabajo es propositivo: a partir de la experiencia de los talleres laborales en sus variadas modalidades, y del análisis teórico de los diferentes problemas y desafíos que enfrentan, proponemos tres modelos operacionales tipo que expresan formas organizativas que pueden llegar a ser racionales y eficientes. Con estos tres no se agotan, sin embargo, los tipos de organizaciones posiblemente adecuadas.

Estos tres modelos no tienen la pretensión de servir como “moldes” en los cuales deban enmarcarse (y reproducirse en serie) las experiencias de producción en la economía popular de solidaridad y trabajo. Se quiere con ellos proporcionar criterios que orienten a los mismos talleres y a las instituciones que los apoyan, en la búsqueda de formas organizativas que incrementen su eficiencia y capacidad de afirmación social, económica y cultural.

Los modelos que proponemos responden a situaciones diferenciadas. Hemos llegado a ellas en base a la experiencia socialmente acumulada, en el sentido de que corresponden a tres de las formas organizativas de unidades económicas populares basadas en la cooperación y en el trabajo, que existen, se multiplican y han llegado a afirmarse económicamente. Si ha sido así, es porque corresponden –en alguna medida suficiente- a las características culturales de sus integrantes y de su entorno, y a las exigencias y condiciones que les impone el mercado y el contexto económico en que deben operar. Pero no nos limitamos a describir los modos de organización que observamos en la realidad, sino que procedemos a un esfuerzo de elaboración de los modelos. Con ello buscamos el perfeccionamiento de las formas socialmente experimentadas, para que lleguen a ser más eficientes y coherentes.

Se intenta avanzar, por decirlo de algún modo, hacia una superior unificación de la teoría y de la práctica. La teoría, en efecto, formula a las experiencias un conjunto de exigencias de racionalidad y coherencia cuya aplicación les significa un potenciamiento; del mismo modo la práctica le plantea a las elaboraciones teóricas un conjunto de exigencias de realismo y adaptación a las cambiantes y complejas situaciones culturales y sociales, sin las cuales las elaboraciones teóricas no pueden encontrar aplicación en la realidad.

Los “modelos operacionales” corresponden a los siguientes tres tipos de unidades económicas.

- Microempresa familiar.

- Taller laboral solidario.

- Pequeña empresa autogestionada de trabajadores.

No obstante la diversidad de experiencias involucradas en estos tres tipos de talleres laborales, hay un conjunto de aspectos comunes a todos ellos que constituyen problemas o desafíos de cuya adecuada resolución depende en gran medida la racionalidad y eficiencia de su funcionamiento. Evidentemente la solución que se dé a cada uno de dichos aspectos problemáticos será diferente para los tres tipos de unidades. Examinaremos, pues, en cada modelo operacional, los siguientes aspectos que constituyen problemas cruciales que requieren adecuada resolución.

- Identificación del tipo de unidad económica.
- Formación del grupo humano.
- Forma de propiedad del patrimonio.
- Tratamiento y organización de la fuerza de trabajo.
- Regulación del ingreso y del retiro de los socios.
- Criterios y mecanismos de distribución de los excedentes.
- Sistema de gestión y adopción de decisiones.
- Formas de perfeccionamiento tecnológico.
- Integración social interna y procesamiento de conflictos.
- Modos de inserción en el mercado y de relación con terceros.
- Participación social y coordinación con organizaciones afines.
- Forma jurídica y reglamento interno.

Algunos de estos aspectos los profundizaremos más que otros. Quedan otros que también pueden ser importantes y que no examinamos. La presente es una primera elaboración, que esperamos poder perfeccionar más adelante.