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ANOTACIÓN PRELIMINAR A LA PRIMERA EDICIÓN

Esta investigación es, verdaderamente, obra colectiva. En ella participaron activamente muchas personas, diferentes grupos. Cuando elaboré el proyecto inicial, no hice sino expresar y darle forma a una demanda de conocimiento que provenía de varias organizaciones de base e instituciones de apoyo, y que podría sintetizarse en la frase: “debemos sistematizar nuestra experiencia”. Sin duda, es una expresión riquísima, variada, intensa, que cada persona y cada grupo ha vivido en parte, pero sintiéndose integrantes de un mismo proceso.

La “recolección de la información” consistió fundamentalmente en la comunicación de estas experiencias que configuran una práctica social impregnada de reflexiones, de conocimiento, de elementos de teoría concreta. Nosotros, el equipo de investigadores, recogimos asimilamos, ordenamos, reflexionamos como grupo e individualmente. Nuestra elaboración recoge también el aporte de otros investigadores, especialmente del Programa de Economía del Trabajo, pero también de otras instituciones dedicadas igualmente al estudio de la realidad social chilena.

Si la investigación fue así colectiva, este texto expresa sólo muy parcialmente la reflexión y el conocimiento que en su desarrollo fue acumulándose. Todas las limitaciones son atribuibles a nuestra insuficiente capacidad de sintetizar la multiplicidad de las informaciones y conocimientos recibidos.

Es preciso, además, dejar constancia que el texto resultante no es el fruto de un acabado consenso al interior del equipo de investigadores; no todas las afirmaciones, conceptos y elaboraciones teóricas son compartidas entre nosotros. Conviene, entonces, precisar que escribí los capítulos de la primera parte, aunque su contenido fue elaborado en equipo incluyendo ideas, correcciones, reflexiones y aportes decisivos de cada uno de los investigadores. A su vez, la confección definitiva de la segunda parte fue trabajo de Apolonia Ramírez y Roberto Urmeneta.

Si publicamos este libro no es porque consideremos terminado nuestro trabajo; por el contrario, lo que pretendemos es entregar a la consideración de quienes son los sujetos reales de la experiencia, un resultado provisorio, para su discusión, para la motivación de nuevas reflexiones y búsquedas, para seguir en la que debe ser una tarea constante de comprensión de un proceso que continúa adelante generando todos los días nuevas informaciones, experiencias, conocimientos. Nuestra investigación, de hecho, sigue en marcha con los mismos propósitos.

Por otra parte, lo que aquí publicamos no es el texto completo de la investigación. Hemos decidido excluir una extensa parte en que se analiza la experiencia particular de las distintas instituciones de apoyo a las Organizaciones Económicas Populares, así como también el Catastro general de éstas y los estudios en profundidad de algunos casos específicos. No consideramos oportuna su divulgación, pero dicho material está a disposición de las organizaciones, instituciones y grupos que son los sujetos de tales experiencias específicas.

Para terminar, dejo constancia de nuestro agradecimiento a todos los que, de un modo u otro, contribuyeron a la realización de este trabajo. Muy especialmente al Departamento de Zonas de la Vicaría de la Solidaridad; a los que trabajaron en el COMSODE y la Fundación Cardijn, a los equipos de solidaridad de las Vicarías Norte, Oeste, Oriente, Sur, Centro y Rural Costa; a los trabajadores de MISSIO, JUNDEP, ACE, FASIC, AVEC, CETAL y otras instituciones de apoyo; y a todos los integrantes de las múltiples organizaciones económicas populares que generosa y confiadamente nos enseñaron sus experiencias.

A la Inter-American Foundation, que financió el proyecto de investigación, y a sus representantes en Chile que nos ayudaron concretamente en su realización con importantes sugerencias y su estímulo permanente, un reconocimiento especial.


Luis Razeto M.
Responsable de la investigación.

 


INTRODUCCIÓN

1. Propósitos de la Investigación

Este trabajo es una síntesis de los principales resultados de una investigación colectiva, tendiente a comprender, cuantificar, evaluar y detectar las perspectivas de desarrollo, de un fenómeno social y organizativo complejo que se ha verificado al interior de los sectores populares urbanos, en el contexto de los procesos económico-políticos que se iniciaron en Chile con la instauración del régimen militar en septiembre de 1973. Al fenómeno en cuestión lo hemos denominado con una expresión genérica: “la experiencia de las nuevas organizaciones económicas populares”, conscientes de que se trata de una realidad experimental, heterogénea, oscilante y precaria en sus manifestaciones, constituida a través de múltiples y dispares iniciativas y actividades, y que sin embargo configuran, en conjunto, un proceso organizativo provisto de un sentido relativamente unitario y coherente, que se mantiene a lo largo de las sucesivas fases y momentos que ha tenido. (1)

Un primer e importante aporte a la comprensión del fenómeno consistirá, pues, en identificarlo con el máximo de precisión posible, definiéndolo por su naturaleza, objetivos y características propias, y diferenciándolo de otros procesos organizativos con los cuales mantiene puntos de contacto o comparte algunos rasgos. Tal esfuerzo de identificación del fenómeno no consiste en una simple operación de definición teórica, sino que, más ampliamente, se proyecta en un proceso de toma de conciencia de la identidad por parte de las organizaciones y personas que lo constituyen. Este proceso es aún incipiente, de modo que nuestra formulación conceptual constituye una anticipación teórica de una realidad no perfectamente perfilada. (2)


Además de identificar el fenómeno, nos ha interesado distinguir en su interior las distintas formas organizativas, actividades, grupos y modalidades de acción que lo constituyen. La variedad y heterogeneidad de sus manifestaciones impone la exigencia de elaborar una cierta tipología, una clasificación de las organizaciones y experiencias, en conformidad con una serie de criterios y variables que las determinan y condicionan en su funcionamiento y evolución. La individualización de tales criterios y variables decisivas constituye, por sí misma, un resultado de la investigación.

Hemos considerado importante, también, cuantificar el fenómeno, esto es, medir el grado de su desarrollo, tanto en su conjunto como respecto de sus diferentes modalidades organizativas. Cuántas organizaciones y de cuáles tipos han existido, cuál ha sido su estabilidad y su nivel organizativo, cuántas personas han formado parte del proceso, con qué grado de integración y en cuáles organizaciones determinadas, qué volumen de actividades ha sido desplegado y con cuáles resultados, con qué ritmo han evolucionado las diferentes formas organizativas, y cuál es la consistencia y extensión que ellas tienen actualmente, son las mediciones que hemos tratado de efectuar –en un estudio limitado al Gran Santiago- (3), no tanto con el afán de disponer de datos completos y detallados, sino con la intención principal de identificar las tendencias manifestadas por estas organizaciones durante el período 1974-1982, de relacionar los momentos de su evolución con las sucesivas coyunturas económicas y políticas y de comprender sus ritmos y sus ciclos de crecimiento, repliegue y consolidación.

Para comprender el fenómeno ha sido igualmente necesario considerar las características sociales, culturales y económicas de las personas y grupos que forman parte de este proceso organizativo e identificar asimismo las motivaciones y aspiraciones que los llevan a integrarse, que son muy heterogéneas, pero que ciertamente han de tener algunos elementos compartidos y comunes a todos en la medida en que confluyen a darle forma y contenido a un mismo tipo de organizaciones y actividades. En relación con esto, será necesario igualmente examinar el grado de cumplimiento o satisfacción de tales aspiraciones y motivaciones, así como los logros efectivos que los integrantes alcanzan en lo económico, social y cultural, por medio de sus propias acciones y organizaciones.

Otro aspecto importante que nos ha ocupado en la investigación, se refiere a la acción de las instituciones y organismos que han apoyado este fenómeno organizativo, a través de una serie de servicios de promoción, capacitación, asistencia, etc., cumpliendo en su desarrollo una función decisiva. Nos interesará especialmente referirnos a los objetivos de su acción, a las funciones que cumplen y su respectiva necesidad, a las orientaciones de su actividad, a las influencias que ellas ejercen en las organizaciones y en el conjunto del proceso, con los problemas que se pueden haber generado y los modos de su superación.

Con respecto al funcionamiento y accionar de las organizaciones mismas, nos ha preocupado especialmente identificar y analizar los problemas y dificultades que han debido enfrentar en su desarrollo, y las formas en que han intentado resolverlos y superarlos. Se distinguirán al respecto los problemas internos de las organizaciones como también los que se presentan en sus relaciones con otras instancias sociales, sean ellas económicas, sociales, jurídicas, políticas o culturales. Y en relación con esto, nos propusimos examinar las transformaciones que han experimentado estas experiencias en el período, sea como resultado de exigencias de sus miembros y de procesos internos a ellas, como de influencias externas o resultado de su dinámica de adaptación al mercado y al contexto social e institucional.

Del examen de los problemas y dificultades intentamos acceder a la comprensión de las posibilidades efectivas que estas organizaciones tengan de superarlos, a través de su propia acción o mediante algún proceso de reorientación y búsqueda de perspectivas nuevas, en el cual pueden cumplir un papel importante las instituciones de apoyo. El resultado principal que pretendemos con ello alcanzar, es la identificación de las condiciones de viabilidad, crecimiento y autonomización de las organizaciones, los requisitos mínimos de un funcionamiento estable entre ellas, y las condiciones óptimas para el despliegue del máximo de sus potencialidades.

Ahora bien, el propósito y la preocupación de fondo que está presente en estos esfuerzos de conceptualización, clasificación, cuantificación, caracterización de sus integrantes, identificación de las tendencias, problemas, condiciones de viabilidad, funciones de las instituciones de apoyo, etc., consiste en la comprensión del sentido –en la doble acepción de la palabra: significado y dirección- de este fenómeno y proceso organizativo que se viene gestando y desarrollando al interior de los sectores populares y de las clases subordinadas, en conexión con la acción de agentes pastorales (religiosos y seglares), grupos intelectuales, movimientos políticos, profesionales independientes, instituciones de servicio y agencias para el desarrollo social. Por qué surgen estas organizaciones, a qué necesidades responden, qué importancia tienen o pueden llegar a tener en el desarrollo de las clases subordinadas y del movimiento popular, cuáles son las potencialidades que tienen de expandirse y ampliar su aporte al enfrentamiento de los problemas sociales más agudos, qué roles pueden ellas cumplir en un proceso de promoción cultural, social y político de los sectores populares, y en el desarrollo de mentalidades y comportamientos democráticos. Son interrogantes cruciales, que se plantean de hecho las personas, grupos e instituciones que forman parte o están vinculadas al proceso en cuestión, y cuya respuesta no es fácil ni segura, pues estamos frente a un fenómeno nuevo, aún precario en su desarrollo, de surgimiento relativamente espontáneo, que no se despliega bajo una conducción unificada sino que tiene diferentes centros que lo impulsan y promueven con distintas perspectivas e ideas orientadoras.

Definidos así los propósitos generales del presente estudio, y en el entendido que no pretendemos darles cabal y completo cumplimiento sino hacer una contribución a su logro, es oportuno que nos refiramos brevemente a algunas cuestiones metodológicas.

2. Algo sobre el método

Las características del fenómeno estudiado y los particulares objetivos que nos propusimos alcanzar con la investigación, nos plantearon la necesidad de aproximarnos e introducirnos en el objeto (sería mejor decir sujeto) de estudio con una metodología especial, difícilmente enmarcable en alguna de las disciplinas científicas.

Podemos hacer referencia al hecho de que las organizaciones económicas populares no han sido hasta ahora objeto de estudios sistemáticos, de manera que existe un muy escaso material bibliográfico del cual partir. El carácter informal de la mayoría de las organizaciones implica, además, que rara vez generen documentos escritos que registran las estructuras organizativas, la composición, la evolución de sus actividades o las ideas orientadoras del grupo. Ello planteó la necesidad de efectuar un amplio trabajo de terreno en busca de información transmitida oralmente. Hay que señalar, sin embargo, que este trabajo fue facilitado en la medida en que existen algunos canales y fuentes de información relativamente sistemática referida a conjuntos de organizaciones de una misma población o de una zona poblacional, o vinculadas a una determinada institución que las apoya en la comercialización, capacitación, promoción o financiamiento. Algunas de estas instituciones o grupos de apoyo han realizado reflexiones metódicas y evaluaciones periódicas sobre las organizaciones que atienden; otras llevan registros de las actividades y servicios que prestan. La mayoría de ellas tiene algún personal dedicado a la atención de las organizaciones, y cuenta con personas –informantes claves- que conocen las experiencias y su evolución “por dentro” en cuanto las han acompañado e incluso guiado en todo su desarrollo. Pudimos de este modo acceder ampliamente a información calificada y sobre todo a opiniones maduradas en el tiempo y en la práctica, de personas y grupos comprometidos con el proceso, que además de comunicarnos generosamente sus experiencias nos facilitaron los contactos y el acceso a las organizaciones de base.

Sin embargo, nuestra investigación no se limitó a estas fuentes institucionales de información –las que podrían por cierto implicar más de algún sesgo debido, por ejemplo, a la comparticipación afectiva que las vincula estrechamente al proceso organizativo de base-, sino que se procedió conjuntamente a una amplia recolección de información primaria en terreno. Entrevistas a dirigentes y miembros de organizaciones, análisis de documentos y registros de datos e información operacional, observación participante, estudio de casos y asesorías directas a grupos, prestación de servicios varios especialmente a través de asistencias técnica y capacitación, etc.

Cabe señalar, de todas maneras, que este trabajo de investigación en terreno ha debido enfrentar y superar (en parte) algunas dificultades que existen para acceder a este mundo particular de la O.E.P., lo cual explica algunos vacíos e insuficiencias en la información obtenida. Nos referimos especialmente a la desconfianza de algunos grupos, debida al clima de represión policial en que se han formado y desarrollado en las poblaciones populares, y también al hecho de que la gran mayoría de las organizaciones no tienen una existencia legal, debiendo operar en forma semi-clandestina, generalmente al alero de la Iglesia aunque también a veces en forma independiente. Ante tales problemas, cabe señalar que en los últimos meses de la investigación tuvimos acceso a una masa de informaciones nuevas que nos obligó a alterar el curso de las etapas diseñadas preliminarmente en el proyecto.

Pero lo que nos interesa más destacar aquí, en esta breve indicación respecto al método de la investigación, es otro hecho de la mayor importancia para comprender el carácter de nuestro trabajo y de los resultados que aquí exponemos. Es el hecho de que ésta puede definirse como una “investigación-acción”, en cuanto el estudio no ha consistido en una simple actividad académica, cognoscitiva, sino que se ha entrelazado con una participación activa en el proceso mismo de las organizaciones a través de la prestación de servicios de capacitación y asesoría a varias de las instituciones y grupos de apoyo y a un cierto número de organizaciones de base.

En efecto, la investigación ha sido planteada y desplegada como un proceso en el que el conocimiento de la realidad se ha vinculado a la prestación de servicios prácticos, y en que la obtención de la información cuantitativa y cualitativa se ha verificado en estrecho contacto con la respuesta frente a demandas de apoyo profesional que han surgido de las mismas organizaciones e instituciones. La investigación misma la concebimos como un proceso de cuantificación, reflexión, toma de conciencia y evaluación crítica, cumplido por los mismos grupos, respecto de lo que han sido y son sus organizaciones, de su evolución, problemas, dificultades y perspectivas de desarrollo; proceso estimulado por nuestra investigación a través de la realización de múltiples reuniones de discusión, reflexión y análisis, además de entrevistas, cursos y seminarios, asesorías técnicas y estudio de casos, boletines de difusión, etc. Ha sido este proceso el que hemos ido registrando metódicamente y elaborado con un cierto instrumental científico. Cabe notar al respecto que este proceso de toma de conciencia colectiva se ha visto particularmente estimulado por el hecho que –como veremos- nuestra investigación-acción se ha verificado en el marco de una fase de repensamiento y reorientación de muchas de las actividades y experiencias que configuraran el fenómeno que nos ocupa, en cuya actuación nos ha cabido cumplir algún papel. (4)

 

 

(1) Este proceso organizativo “nuevo”, tiene antecedentes y raíces en la historia de las organizaciones populares chilenas, anteriores al período indicado. Desde cierto punto de vista puede ser considerado como un proceso de reconstrucción o reactivación de procesos organizativos anteriores. Sobre el significado más preciso de la “novedad” implicada en estas experiencias nos detendremos más adelante.

(2) Al hacer esta afirmación, no queremos sostener que en el seno de estas organizaciones no existe un cierto –y a menudo elevado- grado de conciencia social y de identificación “de clase”, así como una percepción realista de las condiciones económicas y políticas que obstaculizan el desarrollo de la organización popular, todo lo cual se manifiesta en la permanente búsqueda de formas organizativas cada vez más adecuadas a la situación, en los intentos de coordinación entre los distintos grupos para incidir más eficazmente en la realidad poblacional y social, etc. Lo que nos parece, en cambio, incipiente y no perfectamente perfilado, se refiere específicamente a lo que este proceso organizativo puede significar como germen de una nueva estructura de la acción popular transformadora, como proceso organizativo alternativo capaz de proyectarse con autonomía, lo cual permanece aún como una hipótesis que ha comenzado a asomar en algunos sectores y que –como expondremos más adelante- en cierto modo compartimos.

(3) El estudio se extiende a la “Zona rural-costa” que pertenece a la jurisdicción eclesiástica del Arzobispado de Santiago, y que incluye las antiguas comunas de San Antonio, Melipilla, Talagante, Colina, Quilicura, Maipú, Buin y Lampa.

(4) Señalamos, a modo de ejemplo, el “Encuentro de grupos y centros de apoyo a las organizaciones económicas populares”, realizado en el PET el 16 de julio de 1982; el “Primer encuentro de amasanderías populares”, organizado por el PET y CETAL los días 10 y 11 de diciembre de 1982; la publicación mensual del Boletín “La Hoja de las organizaciones económicas populares”, a partir de junio de 1982; el Seminario sobre “Aspectos económicos de los talleres productivos de subsistencia”, dictado al personal del Departamento de Zonas de la Vicaría de la Solidaridad y a algunos equipos zonales, en varias ocasiones.